Fragmentos florecidos del sol al comenzar (más aún)

Fragmentos florecidos del sol al comenzar (más aún)

Escribir sin lector,

Leer sin escritor.

 

Sí, yo los vi pasar.

Los vimos todos los que estábamos aquí.

¿De dónde venían?

De por allá y, de aquí enfilaban hacia allá.

Se los dejaba de ver ni bien entraban

Al bosque de abedules.

Eran miles.

Que yo sepa nadie habló con ellos.

Ya le digo que uno no habla por hablar

Menos si el otro no quiere.

Ni ruido hacían.

Para mi todo es posible

Aunque no me conste.

Buenas tardes.

 

Era un zumbar,

Un ronroneo coral

Lo que los anticipaba.

No mires,

Do not look at them.

No mires.

Nicht schauen.

Non guardare.

No mires, ne regarde pas.

Camina, non guardare.

Gehen.

Marche.

Camina.

No mires.

Camina.

Walking.

A piedi, pero no mires.

Camina.

Camina sin mirar.

Eran miles.

Cantando no mires

Camina

No mires.

Somos miles.

El último nos dijo,

Volveremos.

 

¡Houston alunizamos con éxito!

No Houston, aquí no hay nadie.

¿Cómo que no hay nadie?

Revisen, busquen fotos, cartas, libros contables, testigos.

Necesitamos testigos.

Cambio.

Repito, aquí no hay nadie.

Cambio.

Repito, en algún lugar deben estar.

Den vuelta los colchones.

Registren sótanos y alacenas.

Están allí.

Cambio.

Shhhrrrrshchchrrrshhhh…

Busquen huellas.

Restos de comida.

Herramientas.

Escarben.

Piquen.

Taladren.

Cambio.

Establezcan contacto después de tomar la calle principal.

Tres cuadras a la derecha.

Van a encontrar una plaza.

La ignoran.

Siguen recto hasta la costanera.

¿Y con las ovejas Houston, qué hacemos

Con las ovejas?

Cambio.

 

¿Quién es Gregorio Samsa?

El tema de nuestro programa de hoy.

Nos acompañan especialistas, incluso

Los padres quienes gentilmente aceptaron nuestra invitación.

Buenas noches señora Esther Samsa.

Gracias por estar aquí.

¿Cómo anda Gregorio?

Bien, nos estamos acostumbrando a que no sea el mismo

De siempre.

Claro que nosotros tampoco

Somos como antes

De la transformación.

¿Hablan entre ustedes?

Lo menos posible.

Señor Samsa buenas noches y bienvenido al programa.

Veo que trae una canasta llena de manzanas.

Sì, por si él me ataca.

Está con nosotros la hermana de Gregorio.

Entiendo que entre ustedes se comprenden,

Hasta han logrado un código común.

Con mi hermano no podemos compartir

Amigos,

Paseos,

Desfiles,

Aniversarios.

Basta con que le lleve comida y él se la coma.

Claro que me gustaría ser como él.

Caminar por los techos.

Ignorar cosas que a otros importan.

Pintarme los labios y,

Salir a bailar.

 

nota-3

Milena al teléfono.

¡Hola Milena!

¿Me escucha Houston?

 

¿Me escucha Gregorio?

Lo escucho bien Houston.

Aquí leyendo una biografía

De Fortunato Lacamera

Que me deja sin palabras.

Hoy vino Bauer, el del banco para notificarme que la semana que viene

Debo presentarme a trabajar en la condición que esté.

Prometió reformular la decoración

De mi despacho.

Me gusta Bauer.

Es parecido a mi.

Otro insecto.

 

¿Qué extraña de su vida anterior?

Bueno, extraño mucho el puré de papas.

Tocar el piano.

Nadar.

Trepar montañas.

¿Qué le pediría a la República de Weimer?

Bailar un boogie-boogie con Piet Mondrian.

 

Usted es alguien conocido y traducido a cientos de idiomas,

Me pregunto qué lamenta

Ahora famoso

Después de

La transformación.

Lamento no estar habilitado para votar.

 

¿Perdón, es suya la oveja?

A ella le pertenezco.

¿Perdón, voy bien para Rosario?

Eso depende de usted.

¿Perdón, hay un baño cerca?

¿Cerca de dónde?

¿Perdón, habla español?

Not, only what I write.

¿Perdón, es usted cubano?

Soy el Che.

¿Perdón, falta mucho?

¿Perdón, podríamos parar cinco minutos?

¿Perdón, puede bajar la velocidad?

¿Perdón, hacia dónde nos dirigimos?

¿Perdón, puedo fumar?

Eso depende de usted.

Perdón.

Esta disculpado.

¿Podemos seguir?

Después de usted.

Entran.

Usted siga la orilla del rio.

No se detenga.

Estamos cerca.

Camine le pido por favor.

¿Dónde estamos?

Estamos al comienzo de la Divina Comedia.

Siga leyendo,

Por favor.

 

 

Una café por favor.

Aquí no servimos café.

Entonces una cerveza.

Aquí no vendemos alcohol.

¿Un té?

Tampoco.

¿Alguna medialuna?

Amigo lo lamento pero esto es una tintorería.

¿Me plancha las medias?

 

¡Gloria!

¡Gloria!

¡Noemi!

¡Noemi!

 

Gregorio,

Con la mano en su caparazón

Le ruego recapacite, abandone

El estado en el que se encuentra.

Afuera están sus padres, su hermana llorando

En cada rincón.

¡Plop! ¡Plop! ¡Plop!

¡Gregorio, Gregorio volvió!

¡Gregorio volvió!

¿Feliz de estar otra vez entre nosotros?

Crick, crick, crick.

Ni rastros de

La transformación.

Crick.

El mismo de siempre. Lo espero mañana en el banco.

Crick.

 

Aceptación.

Conspiración.

Adaptación.

Iluminación.

Esas palabras dibujaba

Nembo con parsimonia

En las paredes

De los cráteres

Allá lejos

Untado con grasa

Y pigmentos

En espiral

Transpirando

Ácido sudor.

 

Nembo fue el único que volvió.

El cumplió antes de prometer.

No hablaba.

Emitía agudos sonidos.

Gesticulaba y pintaba.

Se hacía entender.

Una tarde nos explicó que los franceses

Llaman aire

A lo que los chinos llamaban vacío ,

Los griegos aliento,

Lo que en el Renacimiento

Fue el claroscuro.

Nos retrató a todos.

Incluso a Gregorio.

Cada uno rodeado del mismo vacío.

Cada uno común del otro.

 

Aceptación.

Comprensión.

Acoplar.

Iluminación

En el Chelsea Hotel.

 

Sagrado atardecer.

Sagrado jazmín.

Sagrados los poetas.

Sagrado el canto de Bob Marley.

Sagrado gesto rozando tu mejilla.

Sagrado humo de la flor.

Sagrados todos los nombres que nombran.

Sagrada la bomba que rebota.

La playa humedecida.

Las palabras deletreadas.

Sagradas las palabras

Los canarios muertos en venecianos veranos.

Sagrado el vínculo que expande

De continuo.

Sagrado el simultáneo trayecto.

Sagrado el cuerpo humano,

El cuerpo del cielo,

El cuerpo de la tierra.

Sagrado este dejar de sufrir.

Sagrada la noche y

Los sueños que vendrán.

 

Nembo señalaba las nubes y,

Raudo comenzaba

A granizar.

 

Comenzó a llover.

Son miles las gotas de agua

Brincando sobre

La sombrilla de Huai Lin.

En la Larga Marcha

Huai Lin

Bailaba viejas canciones

De navidad.

Mientras nosotros

Agitando cascabeles y

Mariposas de papel

Festejamos el baile de

Huai Lin.

Ella giraba sobre su sombra

Arrebatada

Ella

Con rosados flamencos

Bailaba

Al borde mismo

Del Gran Salar.

 

¿Nos escuchan Houston?

¡Los encontramos!

¡Son miles!

¡Son zapallos!

 

Le encargo las cabras.

No esas están muertas.

Sí, son miles.

 

Nembo soplando

Aquietaba

Todos los vientos,

La ropa tendida al sol.

Soplando ventilaba

El sopor de las siestas,

El palpitar erguido del maizal.

 

Una vez Nembo ante todos los nuestros

Demostró ser capaz

De humedecer

Un kilo de arroz

Con solo ayunar y,

Transpirar.

 

Las vacas son de nosotros

Las penitas son ajenas.

Con breves palabras

Nembo

Nos animó

A desalambrar.

 

Una mañana ni bien despertó

Nembo desparramó

Miles

De palabras

Sobre la mesa

Cubierta de azúcar,

Menta, salvia y cedrón.

Manipulaba los dedos asistidos

Por la muñeca y el antebrazo,

Por el codo, también por el brazo y,

Los hombros.

Pisaba con firmeza los pies

Apoyándose en la mesa.

Deslizaba

Llenando el espacio

Con su presencia

Sin dejar rastros.

 

Nembo nos enseñó a leer y a escribir.

Al mismo tiempo.

Vi-va Ma-drid he-roico.

I, a, e, o.

So-li-da-ri-dad in-ter-na-cio-nal

D, i, a.

Hecho, haber, hierro, hiena, honda,

Hospital,

Huelga,

Esteban,

Ismael,

Fosa,

Fusil,

Feroz.

Fo, fu, lir, lar, lur.

Pe-rón e-vi-tó la

Pa-tria so-cia-lis-ta.

Tengan buen atardecer.

Buen atardecer Señor Nembo.

A la mañana siguiente lo esperamos con ansiedad.

Pasaron los meses y no apareció.

Ya no estaba entre nosotros.

Sobre la mesa haciendo zurcos en el azúcar

Había dejado escrito,

Volveremos.

Fin del capitulo uno

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